BAHIAS DE LAS AGUILAS MAFIA E IMPUNIDAD.
Bahía de las Águilas. CORRUPCION PELEDEISTAS Y OTROS.
si así lo quisieran, las personas que poseen “derechos registrados” en Bahía de las Águilas, protagonistas todas del mayor acto de corrupción inmobiliaria que haya conocido el país, podrán conservar “sus derechos de propiedad” a condición de pagarle al Estado, en dinero contante y sonante, el 55 % por ciento del precio de venta que este reclama como compensación por su desistimiento de continuar el caso.
El poder especial otorgado por el presidente Danilo Medina al consultor jurídico César Pina Toribio, en su párrafo 7, es claro al respecto: un “dando y dando” que pone entredicho el cumplimiento a las leyes invocadas durante casi dieciséis años por quienes, desde el Ministerio Público y otras instancias oficiales, bregaron por la condena penal del grupo que se repartió Bahía de las Águilas asociándose como malhechores, prevaricando, falseando escrituras, usurpando funciones y muchos otros cargos criminales.
Mediante el llamado “acto transaccional” se solicita a la Quinta Sala Liquidadora del Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original del Distrito Nacional, homologar el propio acto y ordenar el archivo definitivo de la demanda.
Llegado a este punto, y según consta en el acuerdo, las partes renuncian recíprocamente “al ejercicio de toda acción, reclamación, pretensión, derecho, interés e instancia que pudieran (sic) tener la una frente a la otra”, relacionado directa o indirectamente con la litis a la que el acuerdo pone fin. De hecho, y así lo expresa, la aceptación de estas condiciones equivale a “una decisión con carácter de la cosa definitiva e irrevocablemente juzgada”.
Llama la atención incluso al lego en cuestiones jurídicas, la suplantación de funciones en que incurre el Poder Ejecutivo al otorgar un poder especial al consultor jurídico para zanjar –en condiciones con más de un aspecto nebuloso— un tema que es prerrogativa de la Jurisdicción Inmobiliaria.
Todas las parcelas afectadas por la decisión de la SCJ serán ahora devueltas a sus “titulares” gracias a la taumaturgia de proyectos políticos que, hasta prueba en contrario, en este caso se saltan olímpicamente la ley.
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